TRAILERS

.
Mostrando entradas con la etiqueta The Newsroom. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Newsroom. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de septiembre de 2013

THE NEWSROOM - 2x03 - Willie Pete





Operación encubierta que busca confirmación de una segunda fuente. Génova será desvelada al final de este capítulo para interés de la trama, aunque todos lo veíamos venir. McKenzie, gran protagonista de este capítulo, ha de convencerse de la masacre con gas Sarín que su ejército nacional ha perpetrado.

La lucha interna contra los Lansing se cobra un nuevo y duro golpe. Resulta necesario, pero demasiado evidente el modo en que se suceden los acontecimientos de ese frente, con el tira y afloja más repetido de la historia. Poder contra justicia, aburre.

Jim sigue su cruzada anti-manipulación y consigue el apoyo de dos redactores más que finalmente se quedan junto a él en la cuneta y tendrán que valérselas por sí mismos. La complicidad con esa joven rubia que sirve de sustituta de Maggie crece y se endulza. ¿A quién preferirías para el desgraciado Jim?

La serie avanza con algo menos de gancho en esta segunda temporada, aunque los acontecimientos se suceden. Un buen punto, aunque dramatizado en exceso, se ve en el recuerdo del primer capítulo con la referencia al cartel que empuña McKenzie frente a Will. Tal vez no estemos ante la mejor serie, pero podría ser una oportunidad.

¿Crees que la serie debería centrarse más en los asuntos de información y documentación? Ahí es donde mejor funciona el guionista Sorkin, pero ¿No serán necesarias tramas adyacentes que motiven los cambios de actitud de sus personajes?

En esta segunda temporada hay un balance algo indeciso entre un punto y otro. ¿Hacia dónde crees que debería dirigirse para el éxito de la serie?


Por Javier Moreno

sábado, 21 de septiembre de 2013

THE NEWSROOM - 2X02 - The Genoa tip

El segundo capítulo de esta temporada se centra en un problema de actualidad, pero que salió a la luz tiempo atrás. En una misión del ejército estadounidense, las tropas rociaron a población civil con gas Sarín, confirmado recientemente por la propia ONU como a gran escala. Aunque queda por determinar quién está detrás de las órdenes por las terribles consecuencias, todos comprendemos que es un asunto de extrema gravedad.

En la redacción de McKenzie, un tipo nuevo que está sustituyendo a Jim es advertido de esta información y pretende volcarla en el noticiario, a lo que la productora se niega por no tener fuentes suficientes y resultar conmovedor a la par que sensacionalista. Sólo ellos saben de lo ocurrido y parecen estar en lo cierto, sin embargo el miedo, lógico pero erróneo, los paraliza en la difusión y de momento todo queda en agua de borrajas.

La trama importante debería girar en torno a esta bomba, disculpad la metáfora desafortunada. Pero esta serie trata de historias íntimas entre trabajadores y el eterno debate de la dignidad en la información. Por eso la gracia de las mejores escenas se las debemos, por primera vez, al desarreglo entre Maggie y Jim. Por su parte, Maggie está buscando una excusa para largarse fuera a buscar su función y destino. Pero Jim, en otra huida paralela, está ejerciendo de feroz busca-verdades. El personaje que encarna en esta nueva aventura es un cliché, pero el cambio le ha sentado bien y parece más valiente. Su historia con esa otra periodista política, dañada y herida en otro combate anterior, favorece al pobre Jim y, también por primera vez, sentimos compasión por él de verdad.

Will en un segundo plano, a pesar del intento por mantenerlo en la línea de acción. La serie sigue en el mismo formato, con un episodio más tranquilo, de calma reposada y de estructuras regulares y previsibles.  Pero sigue siendo esa serie que uno se acerca a observar si tiene un ratito. Estamos cerca del final de su producción, a no ser que la audiencia y la crítica exija su continuación, ¿eres uno de los seguidores de la serie?


Comenta, ¿te gusta más el nuevo Jim? ¿Crees que Maggie hace bien en refugiarse en el extranjero?


Por Javier Moreno 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

THE NEWSROOM - 2x01 - First thing we do, let's kill all the lawyers.


Comienza la segunda temporada de esta serie tan directa. Los diálogos siguen siendo la punta de lanza de los redactores de News Night, y el compromiso con las conversaciones más fluidas corre a cargo del gran Sorkin, que nos hace vibrar con este nuevo capítulo.

La trama se ha complicado, comenzando con algunos cambios que hemos de asimilar entre las novedades. Todo gira frente a una abogada que defiende a la cadena, pero que se ve ante unos problemas bastante graves, aparentemente. Y digo aparentemente porque no se deja ver con seguridad qué ha causado el clima extraño que vivimos. Nos lo cuentan con la técnica del último capítulo anterior, para mantener la necesidad de conocer las causas.

Vemos a Maggie algo desmejorada, luego nos contarán su ruptura (esta vez más seria) con Don, quien se exculpa de su falta de compromiso gracias al desliz de ella. También vemos a Jim autoexiliándose a una excursión política en la que tendrá problemas por las declaraciones de Will, a Sloan más madura ante la cámara pero más infantil frente a Don, y a nuevos redactores y productores sustituyendo las bajas momentáneas. Llama la atención la sección de Neal, que se centra en algo poco sustancial en un primer momento, pero que dio lugar a un acontecimiento de suma importancia. El chico del blog se inmiscuye en las reuniones del movimiento "Occupy Wall Street" y descubre algo muy interesante que le hará plantearse su papel informativo y su trasfondo moral.

Y bajo las nuevas presentaciones de los temas y personajes, poca trama. Más de lo habitual entre Will y MacKenzie y pugnas entre los poderosos y los trabajadores como hasta ahora, en el que los Lansing luchan frente a la cordura del presentador y su productora. La discusión central es la acusación de Will al Tea Party de talibanes americanos y en un momento como el aniversario del 11-S las sensibilidades están a flor de piel, por lo que Charlie deja a Will fuera del mando por un momento.

Como comienzo de temporada, ha estado bien el resumen de situaciones, con las frescas diferencias, pero la trama se ha visto algo apagada. Lo que ha sido una delicia ha sido el opening, con la música ligeramente cambiada, pero de imágenes totalmente diferentes. No tiene la ternura de las caras protagonistas, pero es muy agradable encontrarse cambios en este tipo de cosas cada temporada. ¿Estáis de acuerdo?

¿Qué opening os gusta más?


Por Javier Moreno





domingo, 8 de septiembre de 2013

THE NEWSROOM - 1x10 - The greater fool



Bien estructurado capítulo que Sorkin deja en manos de Mottola para dirigir con acierto el final de la primera temporada. Muchos flecos quedan abiertos, aunque los más importantes se cierran debido a la incertidumbre de la consecución de más temporadas. Una vez que se supo que avanzarían con una segunda, se adivinaba la dirección de los acontecimientos, pues los temas amorosos han quedado más o menos esbozados con la intención de intrigar a la audiencia.

El episodio es uno de los más sólidos en cuanto a narración. Se define por un flashback principal que nos lleva a tres momentos de la última semana. Los acontecimientos aparecen cronológicamente, dando sentido a una situación límite (aunque nada perturbadora) con Will en un hospital tras encontrarlo en el baño vomitando sangre.

Una columna de calumnias hirió a nuestro presentador de noticias y está dispuesto a abandonar el barco de la información. MacKenzie y Charlie, junto a las razones que portan, se encargarán de dar un vuelco a su ánimo y cerrar el entramado de amenazas que nacían desde la dirección de la cadena por parte de Leona Lansing. Una conversación en la que todo queda grabado sirve para que los buenos se salgan con la suya y lancen un órdago de mano a Reese y su madre. Se cerrará así la posibilidad de despido de Will, de momento, pues estoy seguro de que inventarán otro modo de intentarlo.

Por su parte, cada redactor de News Night sigue en su cliché, con Neal encasillado en su mundo friki, Don a punto de romper con Maggie, declarando su compromiso a la vez que se da cuenta de la nueva tensión sexual con Sloan, Jim y Maggie resolviendo su situación imposible, besándose y volviendo a la normalidad, pues hay más temporadas por delante para seguir con el desenlace, MacKenzie queriendo relanzar la relación con Will y la verdad como telón de fondo politizando cualquier detalle para humanizar al noticiario.

La serie termina esta primera temporada casi por la misma altura que comenzó, aunque el bajón casi tira por tierra las buenas intenciones de Sorkin. En mi opinión, hay demasiada falsa política y exceso de demagogia en el discurso, que hace de la serie un elemento algo manipulador (en nombre de la verdad objetiva) y menos entretenido de lo que podría ser. Las relaciones son creíbles, pero predecibles, y aunque no vienen mal, pueblan demasiados minutos con líos propios de años en vez de semanas. No sé si una redacción fuerza a sus trabajadores a permanecer unidos en todo momento, pero resulta algo dudoso que nunca tengan un momento fuera de esa relación laboral-sentimental. Y es eso lo que hace que piense si la elaboración de personajes se queda corta y habría que esforzarse más por un escenario propio y de varios planos en cada caso.

Volveré a por la segunda, aunque se me han hecho unos capítulos algo repetitivos. La velocidad, a veces el humor y la presencia de Sloan y Will siguen siendo sus fuertes, y convencen. Seguimos en las portadas, a pesar de la sangre.

¿Sigues en la 2ª temporada también?
¿Qué relación personal te ha gustado más hasta el momento?


Por Javier Moreno


sábado, 7 de septiembre de 2013

THE NEWSROOM - 1x09 - The blackout. Part 2.







Mock debate

La intervención de Lisa en el programa incendia la opinión pública sobre los chismorreos mezclados con debates de carácter político. Will asume la culpa y asiente con la cabeza como comprendiendo que uno se mancha cuando entra en el terreno pantanoso de la chabacanería. Lisa tiene más gracia que otros personajes, y me apena pensar que su acción durará lo que tarde en resolverse la tensión sexual entre Jim y Maggie, que parece estar llegando al límite.

El apagón en la redacción da lugar a un convulso discurso de Mackenzie dispuesta a lanzar de nuevo los ánimos de los periodistas aludiendo al espíritu de grupo. Cuando parecía tener ganada la batalla, la luz vuelve como insulto divino y devuelve a la productora a su papel original. El debate será emitido por la cadena, y para ello llevan tiempo trabajando duro con la intención de mostrar un nuevo formato de debate. Las preguntas serán afiladas contra las respuestas preconcebidas. El tono será directo para evitar la connivencia periodística en el cinismo político. Sin embargo la persona encargada de dar el visto bueno, y el dinero, no está por la labor.

Reaccionario y soberbio, el chico que ha de tomar la decisión encuentra el debate una afrenta que presume de egoísmo informativo, de periodistas que firman pero no filman. No sin acierto, pintan al personaje como un idiota y zanjan la discusión con la defensa de principios de Will, que pone a su equipo en primer lugar, con la sombra de una verdad informativa de fondo. Sin entrar más en polémica sobre el modo de hacer periodismo, el capítulo resulta entretenido, algo más vacío de contenido de lo habitual, pero interesante y amargo.

Esta vez no se salen con la suya nuestros protagonistas, pero no se trata de una batalla perdida, sino de un escollo en la trama. Minada la autoestima, concedo más fuerza al desarrollo ahora que vemos un matiz diferente, la sensación de impotencia en el fracaso.



miércoles, 4 de septiembre de 2013

THE NEWSROOM - 1x08 - The Blackout. Part 1.




Nuestra redacción se ve en la encrucijada de sacrificar las noticias por la audiencia de entretenimiento. La amenaza acerca del despido de Will sigue sobre la mesa y el descenso de público sería una excusa perfecta. Hay un debate electoral a la vuelta de la esquina en el que todo el equipo está trabajando y no quieren perder la oportunidad de retransmitirlo, por lo que la suma de todo ello les lleva a perder los principios periodísticos.

El capítulo no es más que la mitad de un episodio de sospechas y persecuciones. La facilidad con la que los personajes se enfrentan a los problemas comienza a resultar inanimada y banal, aunque se siguen las conversaciones con gusto. Cuando los temas tratados son políticos se ha de suponer el conocimiento de muchos nombres que salen a la palestra, aunque desde el otro lado del charco no hemos tenido noticia del 90% de ellos.

Charlie conoce a su intrigante interlocutor, quien le da el chivatazo sobre una trama de espionaje que puede desbaratar los planes de Leona, pero la justificación de sus actos carece de fuerza.


Por otro lado, más por el chismorreo que por necesidad, Will ha contratado como reportero interno a un antiguo conocido, aquel con el que MacKenzie le engañó años atrás. Hay algo de humor, demasiado compañerismo estético, pero tiene un gen característico que hasta ahora no habíamos visto en THE NEWSROOM: el suspense con el que acaba.


Es la primera vez que ocurre y, debido a la división del capítulo en dos partes, gozamos de una agradable sensación de intriga que nos lleva a ver el siguiente capítulo de forma inmediata.


Veamos cómo se desarrolla la siguiente mitad...


Por Javier Moreno




martes, 3 de septiembre de 2013

THE NEWSROOM - 1X07 - 5/1



El capítulo más flojo llega de la mano del tópico americano por excelencia del siglo XXI. En una noche de celebración (curioso que la redacción pase todo su ocio de manera unida) un chivatazo con buenas y malas intenciones hace temblar el pulso al discreto de Charlie. Una información será revelada en pocas horas y la intriga intenta instalarse. Todos se dirigen hacia el puesto de trabajo, con Will puestísimo de marihuana incluido.

La gravedad del asunto es rápidamente inducida por los personajes, aunque sin justificación. Todos se preparan para un gran acontecimiento, donde prima el hecho de dar la noticia por encima del hecho anunciado en sí. Pero pronto veremos cómo nuestros reporteros dejan a un lado su egoísmo (exceptuando a una secundaria cuya moral no peligra) y así la empatía con todos los personajes no decrece. Éste es un error que muchas series cometen y pocos saben conducir con acierto: los personajes deben ser fieles a sus antecedentes, sus inquietudes y su arco interpretativo, no deben balancearse de modo que todos gusten y permanezcan en la anónima distimia.

Los subtemas satélites de este capítulo son las perpendiculares historias de amor entre las parejas de Don y Maggie, Jim y Lisa. Don se ve atrapado junto a Sloan en un avión que no consigue encontrar puerta para desembarcar, soltando los socarrones y burdos chistes para aliviar tensión. Unas bromas que no terminan de funcionar, a pesar de tener a la chica más solvente del reparto en cuanto a ironía. Maggie intenta ayudar a Jim en su imposible relación con Lisa y ésta última se ve en un duelo mayor que todos vemos pero que Jim y Maggie aún niegan. Su tensión no resuelta sacude la falta de aptitudes en este apartado, y es que los estereotipos se repiten con más frecuencia en cada capítulo. Sin duda, los personajes (tal vez los actores) de Don y Jim son aquellos que sustituiría con más gusto.

Todos se pondrán de pie cuando la información sea dada, ya que como si de una epifanía se tratara, todo americano (estadounidense, en realidad) ha de formar filas en torno a la seguridad nacional y la amenaza externa. Bin Laden ha sido ejecutado, pero nadie se plantea el fondo del asunto, todos se abrazan y se miran el ombligo. Repugnante final que ensombrece la mitad de esta temporada, aún a tiempo para relanzar la fluidez de los primeros capítulos.

Urge un cambio en la disciplina y en la orientación del sarcasmo, con personajes de más aristas o al menos que nos permitan dudar de ellos.

¿Estáis de acuerdo? ¿Os ha gustado cómo han tratado el tema del 11-S?


Por Javier Moreno





domingo, 1 de septiembre de 2013

THE NEWSROOM - 1x06 - Bullies


Jeremy Podeswa es el director de este capítulo que goza de algo más de templanza. El discurso sigue siendo algo empalagoso, pero eso es cosa de Sorkin. El formato gana en solidez y creatividad para dar paso a un engranaje menos previsible.

Nuestro presentador de noticias tiene un mal día, excusa suficiente para comenzar la trama. Un tipo de anchos hombros lo acompaña día y noche y acude al terapeuta para conseguir una medicación, aunque lo que en realidad busca es una solución a su insomnio, provocado por varios detalles que ayudarán a llegar al asunto principal con la ayuda del doctor.

Como si de Tony Soprano se tratara, Will aborda al médico con insolencia y poder, pero según avanza el capítulo pierde fuelle y se viene abajo para comprender su problema. Su infancia algo turbia es la justificación de unas malas actuaciones tanto a nivel personal como profesional, y sobre eso se centra el capítulo. Su entrevista con un político afroamericano y gay es la oportunidad para ensartar el mismo discurso de siempre. Por otro lado, el trato a la gran Sloan (personaje que me encanta y que espero ver con asiduidad) le hace precipitarse en un trabajo y conlleva su suspenso de empleo mientras que se dirime si su japonés es fluido o no. Se ven situaciones tensas, otras de más humor, pero reina la calma en este episodio de aprendizaje. Aunque suceden demasiadas cosas en él, todo gira en torno a la sesión psicológica del doctor Habib, lo que brinda la posibilidad de conocer los acontecimientos con otra estructura narrativa a nivel cronológico.

Interesante capítulo que brilla por el desarrollo, trabajo de Podeswa, y esconde una trama más bien regular sin sobresaltos. Nos encanta Sloan y nos gusta que Jim no tenga tanto protagonismo. La información, esta vez, en un segundo plano.


¿Crees que las interpretaciones algunos personajes propios de un único capítulo (como el corresponsal egipcio o el político gay) están a la altura? ¿Cual es el personaje que más potencial tiene para vosotros?


Por Javier Moreno





jueves, 29 de agosto de 2013

THE NEWSROOM - 1x05 - Amen






Sobre la ética y los sermones.

En el quinto corte de la primera temporada se visita uno de los acontecimientos más relevantes del movimiento conocido como "Primavera árabe". La plaza Tahrir ha sido sitiada y permanece en alerta tanto por las reivindicaciones populares como por la amenaza militar. Nuestro equipo cubre la noticia con un reportero que es herido en pos de un buen titular, presionado y voluntario, haciéndose el héroe como algunos creen que son.

El hecho desencadena una serie de acontecimientos que guiarán todo el episodio hasta el final, una redención que libra a cualquiera de la cárcel con una tarjeta de visita, y a dormir plácidamente.

Neal busca un reportero local, que sufrirá un rapto con su requerida recompensa, por lo que la culpabilidad se instalará en él. También Don sufrirá de la misma apoplejía moral, pues es quien forzó la situación primera en El Cairo. Maggie trabaja más en la relación sentimental de Jim que en la redacción, pero no salen bien los planes y también siente remordimientos. En cuanto a MacKenzie, ella ha sido traicionada por su novio debido a intereses políticos y deja plantado a quien tanto prometía. Y por último, Will, que siempre lleva la batuta de la representación general, intenta solucionar el ataque de chismorreos con una compra, pero en el camino a hacerlo se enfurece y suelta su último discurso sobre ética. La defensa de su equipo no pasa porque estén haciendo el bien (aquello que debería tratar la ética, para más ayuda, tomar en cuenta la denominada "ley moral" en Kant o el concepto heraclíteo de fuego en el hogar) sino porque se pasen el día redimiéndose de una culpa, causada a veces, otrora impuesta estructuralmente.

El caso es que todo termina solucionándose temprana y dulcemente con un exceso de ternura para resolver el día de San Valentín y remarcar el valor humano de un equipo que siempre está disponible, cubre a sus compañeros y perdona constantemente sus errores. Porque de eso trata la vida, ¿verdad? de una redención por los pecados originales que no nos permiten realizar una vida plena y libre, y nos obliga a trabajar por el perdón ajeno que nunca llegará a actualizarse. O no.

El sermón es harto reprobable, y arcaico en el tono, pero el capítulo termina por funcionar en cuanto a la narración amena de un rato más de puro entretenimiento.
¿Estáis de acuerdo con el discurso de Will sobre lo que es periodismo?


Por Javier Moreno

miércoles, 28 de agosto de 2013

THE NEWSROOM - 1x04 - I'll try to fix you











Avanza el desarrollo de todos los personajes, aunque por turnos para evitar la saturación. La trama se vuelve más personal y se adentra en los míticos debates sobre el rigor o el sensacionalismo en la información, polarizando de nuevo la opinión con pocos ángulos a los que adherirse sin pervertir la visión crítica.

Los pesos pesados siguen manteniendo las conversaciones principales, relegando a los secundarios a las discusiones sobre banalidades, relaciones sentimentales adolescentes o sueños absurdos para buscar la broma por repetición. Como el caso de Maggie y Don, con Jim de fondo, o el ejemplo de libro del énfasis de Neal por la existencia del Bigfoot. Sorkin flaquea y muestra lo mejor de sí mismo en esta serie, pero también lo peor, pues ajusta los ritmos pero falla en la genialidad de un guión glorioso por su contenido. Ha dado con la poción para el formato, pero debe esforzarse en contar algo interesante.

La polémica sigue siendo política, sobre armas, críticas no constructivas y fanatismos varios, pero viene introducida por las citas promiscuas de Will, que busca a toda costa encontrar a alguien como MacKenzie y frustra todas sus oportunidades por problemas profesionales llevamos al plano personal.

Una trampa está siendo hilada y orquestada por aquella mala víbora que ya amenazaba en el capítulo anterior, pero no lo vemos (o eso creen desde la dirección) hasta el último minuto.

Un acierto: la banda sonora del último y vertiginoso tramo, más lento que de costumbre en el desarrollo verbal, pero más apto en la narración descriptiva. La prosopografía alcanza el clímax al callar las gargantas y sentir los estómagos, con la sucesión de una acción propia de una redacción, descrita desde lo más profundo y siguiendo los pasos, bien enlazados, hasta llegar al éxito, algo que debemos suponer que ocurre con frecuencia (y que no creo con tanta fe).

Minutos finales que dan la razón de nuevo a Sorkin, con los que asentimos y pensamos: "este tipo lo ha vuelto a hacer".

¿Tú también crees que este guionista, Aaron Sorkin, mejora en una historia más limitada como en una película? ¿O crees que se le da mejor el desarrollo lento de una serie?  



martes, 27 de agosto de 2013

THE NEWSROOM - 1x03 - The 112th congress






Con templada caligrafía rubrica Sorkin su tercer episodio de The Newsroom. Aquí se vuelca en el apartado informativo, comunicativo. Se centra en proteger la profesión y la veracidad de los profesionales que se dedican a la "verdad".

La serie se calma un poco al rotar el protagonismo de los histéricos Will y MacKenzie, por lo que vemos las caras menos relevantes hasta el momento y conocemos sus problemas más allá de la redacción. Maggie y Don no combinan sus alianzas y viven un tren de rupturas, plan que anima y entristece a la vez a Jim, que ha ido perdiendo fuerza y se comporta como un desdichado adolescente al que el acné pasa la factura de la ingenuidad.
Mientras tanto, las noticias siguen un curso frenético, siendo principal protagonista del capítulo. Las elecciones se acercan y la preocupación política aumenta, reflejando los intereses personales de cada miembro de la plantilla en la redacción. Y aquí es donde peca, en mi opinión, el fundamento de la serie. Se muestran los bandos, buenos y malos, como siempre. Obvios y malintencionados los malos, valientes y perdedores los buenos, polarizando nuestra opinión sin engranajes que aporten matices. La posición del protagonista ha de ser una que valga para todos pero que asombre con la ruptura entre los polos, y así es, como el tren que se ve venir en la lejanía: ruge rápido pero se oye con antelación.
La información sigue fluyendo al más puro estilo americano (estadounidense), con datos y números, gráficos y nombres que ninguno recordaremos pero que apabullan al más "pintao". Significan poco, pero entre el bullicio nos convencen y salimos airados con, al menos, haber leído todos los subtítulos sin pulsar el "pause".

En la lucha por la moral universal, el estandarte del coraje lo lleva a cabo Charlie, jefe de Will, que se enfrenta a la directiva en esa sala oscura y con pinta de juicio final. Él parece obstinarse en la fidelidad de la cadena para con su fiel audiencia, que llaman "electores" una y otra vez como para dar a entender que la información tiene como principal función guiar a la votación democrática. Su duelo es contra Jane Fonda, verdadera dueña de la cadena, quien amenaza con despedir a Will, un peso pesado, y mete en el dilema típico a Charlie, que buscará la solución por su parte.

Nuestra apuesta es, como siempre, por los buenos. Pero no tengo muy claro quién es el bueno, o si realmente hay algún bueno. Algunos personajes se quedan en el plano firme de la interpretación básica y funcional, mientras que en otros se aprecia, y se exige, algún cariz propio del actor o de la actriz.

Sloan vuelve a aparecer, pero estamos deseando verla en acción.

Esperemos que el debate no sea tan moral y más propio de la intriga y el humor. ¿Estás de acuerdo?

lunes, 26 de agosto de 2013

THE NEWSROOM - 1x02 - News night 2.0


Seguimos con atención el segundo asalto de esta arrasadora serie de reporteros.

La velocidad no se disipa en los 58 minutos que dura el capítulo, esta vez menos introductorio y lleno de tensión. El noticiario ha de salir bien y alguien ha fallado en su misión debido a temas personales, que nos ayudan a comprender a cada personaje, algo estereotipados, pero fieles a su rol en la serie.

La trama y nudo se gesta esta vez desde la incipiente ingenuidad de la chica rubia e insegura, Maggie Jordan. Intentan cubrir sus espaldas pero el problema ya está servido. No sale el programa como debiera, lo que da lugar a una prevista reprimenda. Pero el duelo principal vendrá por un error de MacKenzie, productora ejecutiva, que desvela el "internal affair" que dio lugar al conflicto con el jefe. Una relación infructuosa condenada al intento y al fracaso que retuerce al resto de trabajadores con ellos, pero también permite más sinceridad por parte de Will, nuestro protagonista presentador.

Las discusiones, el juego de tirar de los hilos para manipular según los intereses de cada uno empiezan a afrontar sus funciones y se ven rencillas interesantes. El desenlace temporal es algo insustancial, pero digno de un buen día de trabajo. El sentimentalismo queda demasiado al descubierto a pesar del guión nuevamente exacto y directo.

Las palabras de Sorkin siguen valiendo toda la serie, ya que la temática se viene abajo cuando nos muestran el discurso moral. Por ello que el conjunto debe estar sostenido en ese guión tan rítmico, de otro modo puede caer en la banalidad.

Un detalle agradable es la presentación de un nuevo personaje, Sloan, periodista especializada en economía que gusta mucho a MacKenzie y parece de una aplastante brillantez. Su soltura y lucidez promete conversaciones más rápidas si cabe, además de su atractivo incuestionable.

Las noticias no son frescas, pero el pescado se vende. Seguimos adelante con esta arrasadora trama de periodismo que cada minuto se acerca más a un drama personal. El humor acaece con cuentagotas pero surge espontáneo y rigurosamente franco. Veamos qué nos traen en el tercer capítulo.


¿Ya te has enganchado como nosotros? Dinos qué personaje te gusta y cual desecharías.


Por Javier Moreno





domingo, 25 de agosto de 2013

THE NEWSROOM. Episodio piloto: We just decided to.


La HBO vuelve a demostrar su confianza en los buenos escritores.

Al mando de un episodio piloto, Greg Mottola. Sin embargo, quien se esconde tras la redacción (newsroom) no es otro que el guionista de "El ala oeste de la Casa Blanca" y "La red social", el grandioso Aaron Sorkin.

La cadena de moda en cuanto a series nos trae esta fresca aunque conocida historia de reporteros, fama, trabajo en equipo y relaciones personales. THE NEWSROOM es la redacción en la que se muestran las noticias en vivo que tanto gustan en el país de la "libertad". Y nos metemos de lleno para ver cómo se manejan los hilos de un negocio afligido por los mercenarios, el bótox y los chismorreos.

Televisión, opinión y discusiones asedian nuestras retinas durante los primeros minutos. Estamos en un programa televisivo que pretende dar una visión patriótica metiendo el dedo en la llaga de los invitados. Carne fresca para la cada vez más adormilada audiencia. Nos dan una lección de superación (está claro que el receptor es el gran público estadounidense) y una supuesta autocrítica para que entendamos que podemos mejorar. Discurso perfecto, bocas abiertas y sorpresa: "Esto es América". Entonces rompemos con la cámara y fuera de luces aparece la hipocresía, división mediática que adolece por ser tema muy manido.

El piloto comienza con este bombazo, que desencadenará toda la trama que veremos a continuación, y no hace falta ser un fan de la comunicación para sentirse atraído por el descarrilamiento de este tren de mercancías. Nos asalta y nos mezcla con la trama a golpe de revés por segundo en cada mejilla. Sin embargo, la serie parece destinada a contarnos el día a día, más cercana que elitista. Aparecen los créditos iniciales y la banda sonora y añoramos una casa familiar, unas series sin prisa y volvemos a los años 90. Más que escogido tema, con la intención de volver a aquellas series que emocionaban por la historia que contaban, más allá de aliens, zombies o explosiones intrigantes. El guión está de moda, al menos en la HBO. Y con el título, para dar comienzo al capítulo... Aaron Sorkin se reserva el lugar privilegiado, y es que ese nombre es garantía de unos minutos de incesante atención. Saldrá redondo.

El elenco cuenta con actores y actrices muy reputados, aunque muchos nos suenan sin recordar de dónde. A la cabeza Jeff Bridges y Emily Mortimer, pero aquel Dev Patel de "Slumdog Millionaire", John Gallagher Jr, Alison Pill y Thomas Sadoski, amen de otros más, condecoran la que de momento está siendo serie revelación.

Emily Mortimer llega para dirigir y producir el programa del afamado Bridges, presentador de las noticias. En un ambiente de hostilidad permanente, habrán de golpear sus egos hasta herirse y necesitarse, por lo que las conversaciones se vuelven ácidas, punzantes y de ingeniosa maldad. Las funciones de cada personaje están por definir, excusa perfecta para que conozcamos cada perfil. La situación en la redacción acaba de dar un vuelco y somos testigos. El presentador ha decidido mojarse en un tema político y ha hecho saltar por los aires la máscara mediática de propaganda. Su equipo se resquebraja y será momento, forzado por el mandamás, de reubicar a cada uno donde haga mejor su trabajo.

Hay un tono de cercanía en los planos, algo de humor por la rapidez y la provocada situación extrema. Y de nuevo nos traen el repetitivo discurso: "Yes we can", o "We can do better" (Podemos hacerlo mejor).

La rapidez para la toma de decisiones es de guión acertado y lúcido. Estrépito e irritación en los ojos de no parpadear, la acción resulta intrusiva y nonos alejamos ni para estornudar. Estados Unidos sigue siendo el centro del universo y toda la trama gira en torno a mejorar el país, pues sólo vemos nuestro ombligo, pero no podemos exigirles nada diferente. Convierten la noticia en la esencia de la vida (demasiado artificial) y en un intento fastuoso, tal y como se viene haciendo últimamente en el mundo del noticiario, llevan el show televisivo al límite para que el mundo siga girando. Un tópico algo ingenuo. Sus noticias siempre van ligadas a la controversia, luchando por ganar audiencia y medrar en la ganancia, con la seguridad informativa en segundo plano. También aparecen las míticas mamarrachadas de los empleados subiditos de autoestima, pero es que a ellos les encanta el espectáculo.

No todo son buenas palabras para la serie, pues el tema ya se ha tratado con anterioridad y no hay mucha originalidad, pero el capítulo piloto nace y se desarrolla en el máximo posible. Rozan la hora y cuarto de infarto, con palabras directas al estímulo, datos que se almacenan sin más importancia y lecciones morales que iremos tragando con resignación.

Asombro y afimación se juntan en mi rostro para recomendar esta serie que hace unos meses nadie mencionaba. Sigamos y veamos qué nos depara más adelante.




Por Javier Moreno